Junto con tu guía, descubre las anchas plazas y avenidas de Bucarest, bordeadas por edificios de arquitectura art nouveau de siglo XIX de inspiración francesa, que durante su ápice hizo que llamaran Bucarest “El pequeño Paris”. Las luchas políticas del último siglo cambiaron mucho el panorama, dejando atrás una notable diversidad, que va de los antiguos palacios y salas de conciertos hasta barrios obreros e incluso proyectos megalómanos de las décadas del comunismo, cuya suma expresión es la mayor sede de Parlamento del mundo. El animado casco antiguo es como una hormiguera, con su mezcla de restaurantes, bares y cafés, que ofrecen una multitud de opciones para pasar la tarde.