Cruzando por uno de los pasos más estrechos y espectaculares de los Cárpatos, dejamos atrás la provincia histórica de Moldova y volvemos a Transilvania. Parada al Lago Rojo, donde puedes probar trucha fresca del lago y, posiblemente, hacer una corta caminata o alquilar un bote de remos. El lago, de 8 kilómetros de largo, se formó, en 1838, como resultado de un deslizamiento de tierra después de un terremoto. El área está visitado por muchos húngaros, porque representa una énclave étnica situada en unas montañas espectaculares, muy diferentes de la llanura panónica. En uno de los pueblos de la región, Ditrau, los lugareños han edificado una iglesia católica sorprendente por sus dimensiones y su aspecto bien proporcionado. La iglesia está dedicada al Sagrado Corazon de Jesús. El área es, también, el anfitrión del mayor pelerinaje católico de Europa Central y Oriental (con un número de pelegrinos igual a un tercio del que recorren el Camino de Santiago). En 2019, la misa fue oficiada por el Papa Francis mismo.