Dejando Brasov atrás y siguiendo la cordillera de los Cárpatos, llegas a la fortaleza de Fagaras, una de las pocas del continente que aún conserva lleno su foso de agua original. Luego prepara tu cámara para unas de las más espectaculares vistas que puedas imaginar, desde el coche o desde el teleférico, mientras subes la carretera de Transfagarasan; la puedes encontrar en cualquier listado de las mejores carreteras del mundo. Después de admirar las vistas desde más de 2000 metros de altura, vuelve a la meseta transilvana y dirígete hacia Sibiu. Las calles de esta ciudad de apariencia alemana desembocan en las plazas centrales, bajo los “ojos” de las buhardillas. A pesar de su apariencia tranquila durante el día, por la tarde la ciudad se convierte en escenario para muchos festivales y eventos culturales, sobre todo después de 2007, cuando fué la capital cultural europea.