La primera parada, después de dejar Bucarest atrás, será para visitar el palacio de Potlogi y sus jardines, edificadas en el siglo XVII por la familia de los Brancoveanu, una de las más adineradas de Europa en la época. El palacio constituye el ejemplo, por exelencia, del estilo arquitectónico patrocinado por esta familia y que llegará a ser conocido como “estilo brancovan” (Renacimiento rumano). Continuamos con la antigua capital de Valaquia, donde se encuentra otro monasterio espectacular, representado en el billete rumano de 1 leu y conectado a un poema oral muy viejo, basado en una leyenda muy conocida. El complejo arquitectónico es, también, donde están enterrados todos los miembros de la última dinastia real rumana. Por la tarde, aprenderemos sobre el papel defensivo de las residencias (llamadas “cule”) de los nobles locales. Pasamos la noche en la mejor renovada de éstas, Cula Maldar. Está también invitado a cenar.